Desde marzo, Kalimán, un lomito rescatado de las calles, encontró no solo hogar sino también empleo en el Palacio Municipal de Mérida, gracias a la intervención de la alcaldesa Cecilia Patrón. Ahora, forma parte oficial del equipo de trabajo como “Director de Apoyo Emocional”, y su labor es alegrar los días de quienes visitan o laboran en el recinto.Con su gafete oficial, su energía inagotable y su rutina diaria de visitar todas las oficinas, Kalimán se ha ganado el cariño de todos. Su tarea es sencilla pero poderosa: brindar compañía, reducir el estrés y sacar sonrisas. Un ejemplo de cómo pequeños gestos pueden tener un gran impacto emocional en la vida laboral.